martes, marzo 27, 2012

Entrevista al poeta Edwin Madrid: «el Perú literario es un país que está dentro de lo mejor que se escribe en lengua española»


El poeta ecuatoriano Edwin Madrid

Por: Mario Pera




Edwin Madrid es uno de los poetas más representativos de las últimas décadas en Ecuador, su singular poesía goza de una amplia aceptación en su país y en el extranjero, habiendo participado en diversos recitales de poesía en el Perú, lo que le ha granjeado varios lectores.
Ha sido merecedor, por su poesía, de varios premios entre los que destacan el Premio Nacional de Poesía Joven «Djenana» (1989), el Premio Nacional Escritores Ecuatorianos de los 90 (1991) y el Premio de Poesía Casa de América de Poesía Americana (2004), este último por su poemario Mordiendo el frío (2004). Asimismo, su obra poética ha sido traducida a varios idiomas como el portugués, inglés, alemán y el árabe.
Además de desarrollarse como poeta, Madrid se desempeña como periodista cultural para diferentes medios periodísticos del Ecuador y del exterior, labores que combina con el ejercicio de su profesión, bibliotecario. Al mismo tiempo, ha sido editor de las publicaciones Obra poética completa, español/inglés de Jorge Carrera Andrade (2003) y de la antología La poesía del siglo XX en Ecuador (2007).
     Edwin Madrid es uno de los poetas ecuatorianos de mayor reconocimiento en la actualidad y, sin duda, resulta interesante para sus lectores  el poder tener un nuevo acercamiento con el poeta, en el que nos permite conocer un poco más sobre él y su poesía.



1. Edwin, he leído que tu relación con la escritura inicia desde que eras niño. Sin embargo, cuando eras joven decidiste estudiar Economía, estudios que luego abandonaste. ¿Por qué quisiste estudiar ciencias?, algo tan distinto de la escritura de poesía, ¿fue la literatura, la poesía en particular, la culpable de que hayas dejado tus estudios de economía?
Cuando decidí estudiar ciencias económicas fue porque creo que la manera de ver el mundo de un escritor, debe ser única y contundente. La Economía me dio esa base, digamos científica, de percibir la realidad de manera más crítica. Por más fantasía o ficción que tenga mi poesía, tiene un polo a tierra, que me permite ir más allá de la simple realidad.
No me gusta regodearme con el lenguaje como si solo fuera técnica. A mí me importa que el poema, en su arrebato, te diga y te deje algo. Por eso, solo estudié economía tres años, el resto ya se iba especializando con cuestiones numéricas que no me interesaban. Es decir, fui a las ciencias por la poesía, y no al revés. Me parece ocioso que quien pretende ser escritor se ponga a estudiar letras. Creo que el escritor debe abrir sus puertas de percepción para ampliar su cosmovisión y ver las cosas infinitas como en verdad lo son. Una silla no solo es lo que vemos, sino cómo la vemos. Por eso, en literatura no solo es importante lo que se nombra, sino cómo se lo nombra.

Segundo poemario de Edwin Madrid, Celebriedad (1990),
obra por la que el autor es reconocido en varias partes del continente

2. Eres bibliotecario, ¿escogiste una profesión tan poco frecuente por algo en particular? ¿El vivir rodeado de libros te ayuda en tu labor artística creativa, o lo sientes como cualquier trabajo rutinario de oficina?
Por esos años, muchos en verdad, cuando abandoné la Economía, sabía que para dedicarme a escribir tenía que trabajar, miré a mi alrededor donde los poetas y escritores, tienen que hacer trabajos tan disímiles con la escritura, y decidí tener un trabajo alimenticio, pero que me permitiera estar cerca de los libros.
Así estudié bibliotecología y entré en la Biblioteca Nacional del Ecuador. Un trabajo que me permite comer para escribir; en ninguna parte del mundo, un joven escritor puede escribir para comer, y en esa búsqueda de la sobrevivencia, puede ocurrir que el mundo laboral te trague y acabe con el poeta que había en ti. Por suerte, yo supe que escribiendo no me iba a hacer rico, pero tengo un trabajo que me permite el contacto diario con los libros y, a veces, lecturas inesperadas que me enriquecen enormemente.


3. Jugaste fútbol profesionalmente hasta que una lesión te separó de las canchas. ¿Qué nos puedes contar de esta experiencia? ¿El dejar el fútbol profesional te hizo reencontrarte con los libros y la poesía?
Esa es una historia que me hace creer que las cosas ocurren por algo, a pesar de que yo escribía desde mucho antes de esa lección. Me metí a jugar profesionalmente porque era otra manera de seguir haciendo lo que a mí gusta.
Tanto el fútbol como la poesía, para mí, son pasiones que me enseñaron a ser coherente con lo que pienso y hago. Poesía y fútbol, cada por su lado, se encuentran en que, para ejercitarlas, no se puede mentir. Un futbolista tiene que demostrar en la cancha que es el mejor, como un escritor debe demostrarlo sobre el papel. Esa era mi ambición cuando quise jugar, y es la misma ambición que tengo siempre que me enfrento con un poema: doy todo de mí, hay un esfuerzo físico y síquico que extrema mi cuerpo y mente para construir mi texto, que creo también lo hace, o debe hacerlo, el futbolista cuando está en la cancha.
Vino la lesión y en esa convalecencia tuve tiempo para lecturas aleccionantes, tanto que dije no al fútbol, no era para mí, lo dejé y, desde entonces, creo que para aprender a jugar futbol se lo hace jugando, como para escribir escribiendo. La diferencia está en que no todos vamos a ser un gran campeón, en el futbol como en la escritura.

Uno de los ultimos poemarios de Edwin Madrid,
Puertas abiertas/Open doors (2000, 2da ed. 2001)

4. ¿Podrías describirnos tu estilo de trabajo, de creación poética? Escoges un tema, creas estructuras, escribes poemas sin seguir un patrón. ¿Cómo estructuras, en general, tus poemarios?
Creo que es una cuestión de método, que lo vas desarrollando con los años. Ahora puedo decirte que sí, que mis libros son temáticos y que voy construyendo de acuerdo a esa necesidad creada a partir de mis sensaciones. Elijo el tema, que puede aparecer por muchas cosas: sueños, lecturas, conversaciones, chismes, realidad real y virtual, etc., basta cualquier indicio que despierte el duende poético para que empieces a elaborar una estrategia de archivo del acervo que te permita ir elaborando tus textos hasta que sientes que el tiempo y el tema lo tienes agotado.


5. En el año 2004 ganaste el Premio de Poesía Casa de América por tu poemario Mordiendo el frío, ¿cómo recibiste la noticia? Se trata de un poemario cuya temática se vincula en buena medida al deseo, al amor erótico, ¿qué otras características tiene este poemario, en tu opinión, que lo distingue frente a tus demás obras en poesía?
Los premios son para disfrutarlos en ese momento, con la gente que más quieres y que está a tu lado. El resto no es interesante. Un premio no te hace escribir mejor.
Mordiendo el frío (2004) recupera el amor romántico y el amor sexual. Son 49 historias construidas como poemas en prosa. Para mí se trata de un poema-novela. Digo, si hay novelas poéticas, ¿por qué no puede haber poemas-novelísticos? Tiene un personaje: Quinto Valerio Catulo, que cuenta y canta su vida sexual y amorosa desde su niñez hasta que alcanza la madurez.  

Poemario Mordiendo el frío (2004), por el que Madrid ganó el
IV Premio Casa de América de Poesía Americana en el año 2004  

6. Edwin, ¿cuán difícil ha sido para ti el hallar una voz poética propia dentro de las muchas influencias que has podido tener por tus lecturas?
Recuerdo que desde que empecé a escribir, lo que más quería, era no parecerme a los poetas coterráneos, que son tan solemnes, oscuros, nostálgicos y tan trágicos. Yo quería que mi poesía tenga la vida. Esa vida que vivirla cada día es una aventura, esto no había en la poesía ecuatoriana, sino en los poetas de otras partes de Hispanoamérica como también de otros ámbitos. Leía sin cesar todo lo que caía en mis manos, y así fui construyendo una mirada irónica o humorística en todo lo que me atrevo a escribir. Pero, sé muy bien que todavía no he alcanzado una voz, la voz inconfundible que tienen los maestros, y esto no me quita el sueño, pues me conformo con ser honesto cuando escribo.

Edwin Madrid leyendo en el marco del 4to festival de
Poesía Latinoamericana celebrado en Viena en el 2007

7. Además de tu labor como poeta y bibliotecólogo, has trabajado como periodista cultural en diversos medios de tu país, Ecuador, y del extranjero. En el Perú, muchos medios de comunicación han restringido al mínimo la sección cultural, ¿cómo ves el panorama del periodismo cultural, en particular el relacionado a la literatura (a la poesía) y a la crítica literaria, en Latinoamérica?
Puedo hablar de lo que pasa en Ecuador, y te aseguro que este segmento del periodismo es nulo en mi país. No hay ni siquiera un suplemento cultural, peor periodistas culturales, lo único que se hace es registrar una agenda cultural: un espacio muy reducido para hablar de la actividad de la ciudad y colgar cosas del cable.
Tampoco existe una revista literaria que dé cuenta de lo que pasa acá con la literatura. Les digo a mis alumnos que ellos son los jóvenes de esta era virtual, y que deberían hacer una revista digital que sea el referente de las letras ecuatorianas, pero los jóvenes de hoy pasan más tiempo preocupados en el chat con sus novias como para meterse a organizar una revista. En consecuencia, la crítica literaria también es nula, y lo que aparece en los medios son palmaditas al escritor de turno, pero nada más.

El poeta Edwin Madrid junto a una leyenda de las letras
y de la poesía ecuatoriana, el escritor Jorge Enrique Adoum

8. ¿Tienes algún o algunos libros de cabecera? ¿A qué autor (es) u obra (s) retornas continuamente?, ¿hay algún libro que hubieras querido escribir?
Mis lecturas cambian con mi experiencia de vida. Cuando era joven, me deleité leyendo lo que más pude de los grandes narradores del Boom latinoamericano, me entusiasmaba y siempre retorno a Borges, sus cuentos, sus poemas, su fina y erudita ironía, el desparpajo lúcido de sus respuestas.
Después leí a los surrealistas y a los norteamericanos, lecturas de traducciones malas y buenas. Ahora leo a mis amigos sin ninguna concesión y trato de ponerme al día con los clásicos, que siempre serán los contemporáneos más interesantes.

Mordiendo el frío (2004) en la edición ganadora del IV Premio
Casa de América de Poesía Americana por la ed. Visor de España
9. Eres uno de los poetas extranjeros invitados al Primer Festival Internacional de Poesía de Lima (FIPLima). ¿Tienes alguna expectativa en torno a este festival? Habiendo participado en varios festivales, ¿qué significa para ti, personalmente, volver a venir a Lima, esta vez en el contexto de un Festival Internacional de Poesía?
Para mí es un placer volver a Lima, al Perú, es un país tan apasionante que siempre digo que los españoles no estuvieron desubicados cuando establecieron virreinatos en Lima y en México, son ciudades-países dueños de una cultura tan apabullante, que conocer lo latinoamericano pasa por este par de países. Y el Perú literario es un país que está dentro de lo mejor que se escribe en lengua española. Admiro su poesía, así que será muy grato volver a abrazar a los amigos y escuchar a los poetas.

Antología La poesía del siglo XX en Ecuador (2007), preparada por el poeta
ecuatoriano Edwin Madrid para la ed. Visor de España

10. Para terminar Edwin, ¿tienes algún proyecto en ciernes? ¿Algún nuevo poemario que vaya a ser publicado o en el que te encuentras trabajando?
Sí, creo que un poeta siempre está escribiendo, incluso cuando no sienta frente a la página en blanco, siempre está escribiendo. Pues hay varias maneras de escribir. Uno construye sus poemas, primero, en la cabeza. Entonces todo el tiempo está recuperando información para construir ese poema que luego pondrá en el papel.





    Biodata
Edwin Madrid. Quito – Ecuador, 1961. Ha publicado en poesía: ¡Oh! Muerte de pequeños senos de oro (1987), Celebriedad (1990), Enamorado de un fantasma (1991), Caballos e iguanas (1993), Tambor sagrado y otros poemas (1995), Tentación del otro (1995), Open Doors (1999), Puertas abiertas/Open Doors (1era. Ed. 2000 y 2da. Ed. 2001), Mordiendo el frío (2004), Lactitud cero° (2005) y La búsqueda incesante (2006); ha editado además: Obra poética completa, español/inglés de Jorge Carrera Andrade (2003) y la antología La poesía del siglo XX en Ecuador (2007).

lunes, marzo 26, 2012

Entrevista al poeta Luis Bravo: «Trilce me inoculó para siempre un ardor de hondura ósea, desde entonces mantengo un inmenso aprecio por la poesía peruana»

El poeta uruguayo Luis Bravo
leyendo en el recital en la Sala Zavala Muniz



Por: Mario Pera




Luis Bravo es uno de los más destacados poetas uruguayos de las últimas décadas. Desarrolla una poesía muy vinculada a lo que él denomina «la puesta en voz», en un estilo que le es propio y gracias al cual ha venido gestando su propia audiencia.
Su poesía ha sido traducida a varios idiomas, y figura en diversas antologías internacionales.
Habiendo integrado el revulsivo grupo de jóvenes poetas de Ediciones de Uno en los ochenta, fue luego editor de los libros del Semanario Brecha, habiendo ejercido desde muy joven la crítica literaria en prensa escrita y radial.
Como gestor cultural fue coorganizador del Primer Festival de Poesía Hispanoamericana de Montevideo (1993), del Festival Internacional «La poesía vale un Perú» (2006), así como del Ciclo de Poesía & Performance «Esto pasa por la voz» (2009).
Actualmente Bravo es ensayista con varios premios otorgados por el Ministerio de Cultura de su país en ese género, así como  ha sido designado investigador adjunto de la Academia Nacional de Letras, e investigador asociado de la Biblioteca Nacional de su país. Es, a la vez, Profesor de Literatura Universal III en el Instituto de Profesores «Artigas» (IPA) del Uruguay, y de Latinoamericana II en la Universidad de Montevideo.
La obra literaria de Bravo es una de las más representativas de la poesía contemporánea de Uruguay.  Complementa su poética, con una propuesta escénica y sonora muy particular, relacionando a la poesía con otras artes (música, danza, artes visuales) lo que dota a su lírica de una estética especial.
En esta entrevista, Luis Bravo nos permite acercarnos a su forma de trabajo, así como a diferentes vivencias en tanto  artista y poeta.


1. Luis, ¿cómo llegas a la poesía? ¿Fue la lectura la que te atrajo, o tal vez algún suceso o circunstancia vital la que generó en ti el deseo de expresarte por medio de la poesía?
Primero fue la música, después la filosofía. En medio, fueron las ciencias y el cine. Esas fueron mis primeras pasiones. Finalmente, me quedé con la poesía como síntesis: una forma de la intensidad que atraviesa los lenguajes y lo metamorfosea todo.

Luis Bravo en fotocollage
2. ¿Por qué elegiste la poesía como principal medio de expresión artística sobre otras artes (como la música o el teatro) y, más aún, sobre otros géneros literarios como el cuento o la novela? Pese a que también has publicado cuentos.
No creo haber elegido a la poesía por sobre otras artes. De poder elegir hubiera preferido la música; toqué guitarra en mi adolescencia, y hasta componía. Mis dos amigos más cercanos resultaron ser dos músicos de excepción. Entonces, me di cuenta que no tenía ni su habilidad ni su oído para la música. A la vez, escribir me nacía naturalmente, pero no recuerdo haber elegido ser poeta. Lo fui sin darme cuenta. Por eso me llevó años aprender a escribir; mi inclinación natural era la de componer piezas musicales con palabras.
A lo largo de los años logré «negociar», como se dice hoy, entre esas dos vías: decir y dejar que el lenguaje dijera por sí mismo. (Lo de «negociar» lo uso porque es paradójico en relación a la poesía cuya riqueza nunca es pecuniaria). Mi forma de hacer poesía, incluida su «puesta en voz» (así denomino al arte de componer poesía, que no es sólo para ser leída en la página) tiene mucho de «escena» vocal; aunque cabe aclarar que lo que comanda en esa «voz», no es sólo lo que emite el aparato fonador, sino la voz que el poema hace suya como palabra y como sonido en consonancia con una energía que trasvasa lo meramente escrito.
El otro género que he cultivado es el ensayo. Comencé siendo crítico de prensa escrita, y también radial, pero la investigación me llevó a formas más desarrolladas de especulación creativa, que es tal y como concibo hoy el ensayo literario. Coincido con Oscar Wilde en que el ensayista es creativo; en ese campo si bien estoy haciendo mis aportes, pienso que aún me falta liberar una mayor subjetividad de la que hasta ahora he logrado. En ese sentido admiro, por ejemplo, lo que logra el italiano Roberto Calasso, para mí un maestro del ensayo en la actualidad.
Ensayista italiano Roberto Calasso y una de sus obras, La folie Baudelaire.
Uno de los ensayistas más admirado por Luis Bravo
Poesía y ensayo son los dos géneros que más leo desde hace años. El cuento me encanta y, es verdad, lo he frecuentado. Pero ¡hay tan buenos cuentistas en la literatura latinoamericana!, que termino por claudicar ante mis insuficientes proyectos la mayoría de las veces. La novela me hace sentir que pierdo tiempo, no me atrae. He dejado cientos de novelas sin terminar de leer, les saco el jugo del lenguaje hasta donde dan, y luego las dejo. Soy un vampiro de novelas y tengo a ese género como menor en relación al cuento, el ensayo y la poesía, sobre todo en estos tiempos de nefasto marketing novelesco.
En tal sentido, mi interés y el del mercado editorial no coinciden. Aquellos narradores que son grandes poetas sí me interesan, Kafka, Dostoievski, Proust, Cervantes, Joyce, Guimaraes Rosa, para nombrar autores de varias lenguas a quienes siempre vuelvo. Aparte, tengo un particular aprecio por los narradores satíricos, Laurence Sterne, Diderot, Swift, Voltaire. Entre los filósofos Nieztsche y Deleuze me resultan escritores que siempre me han inspirado.
3. Comenzaste a publicar en un periodo socio-político complicado para tu país, en la década del fin de la dictadura militar. ¿Cómo fue para ti ingresar al ambiente literario de tu país en esas condiciones? ¿De algún modo, la poesía te sirvió para canalizar tu compromiso con la libertad y la democracia?
Mi primer poema se publica en la revista Imágenes, en 1978; eso era en plena dictadura y no se veía la luz al final del túnel. De hecho, faltarían seis largos y oscuros años más para empezar a derretir el hierro de aquel régimen siniestro. Yo era un joven de 21 años experimentando con las formas de libertad psíquica que venía asimilando, a mi manera, del surrealismo y de la psicodelia musical sesentista,  a contramano de aquel contexto represivo. Ese poema de 1978 lo escribí bajo el influjo de Paul Éluard, acaso el menos surrealista de los surrealistas franceses, pero con cuya poética amorosa me consustanciaba por entonces.
Lo que te puedo decir es que me sentía más sólo que el uno en mi búsqueda; mis amigos eran músicos y pintores y casi no tenía contacto con poetas. Nuestra generación estaba  huérfana y aislada, esa era la situación. Esto cambió cuando en 1983 me uní al grupo de poetas que se había nucleado un año antes en torno a la revista Uno en la cultura. El hecho fue determinante en la ampliación de mis lecturas, hasta ese momento de vanguardia pero sin intercambio dialéctico con otros pares.

Ritual para 13 cuadros de lluvia (1989), por Luis Bravo
El «grupo Uno» marcó la poesía de los años ochenta; para mí fue un aprendizaje y una praxis. Allí nos propusimos aunar ese imperioso deseo de libertad desde formas poéticas experimentales. Aunque éramos todos muy diferentes, nos unía ese trabajo en conjunto y ese enemigo común que era la tiranía. En la interna del grupo las discusiones estéticas y políticas, el salir a leer poesía en escenarios no habituales (como son fábricas, sindicatos, facultades de estudiantes) nos templó a llevar la poesía más allá del libro.
No obstante, nos constituimos en una editorial «alternativa», esa era la expresión que se usaba para lo que fuera autogestionario, o un poco diferente. Publicamos más de un centenar de libros de poetas de diversas generaciones. Y en aquellos años de plomo llegamos a tener una suscripción de unos 1000 lectores que mes a mes recibían nuestros libros, plaquettes y revistas. Hoy un tiraje de poesía apenas si llega a 500, y la mayoría de sus ejemplares se terminan regalando. Si bien aquella coyuntura fue especial, considero que este presente es hostil, por indiferencia o por ignorancia, para con la poesía.


4. Tu poesía se encuentra muy vinculada a la ejecución de performances, ¿cómo se articula o engrana con tu poesía la acción “performática”? ¿Cuánto aporta tus performances a la interpretación que el público puede hacer de tu poesía?
Para mí la poesía no está desligada de su «puesta en voz». Es cierto, escribo poesía pero esa escritura no es para mí el fin último del arte poético. El proceso creativo se reanuda en el arte de la puesta en voz. Ahí es cuando recién termina el proceso, y me doy cuenta que no sólo escribo sino que compongo poemas. La poesía tiene siglos de «puesta en voz» en relación a unos cientos de años de mera escritura.
En tal sentido, pertenezco a esa vasta tradición de lo que hoy llamo los troveros contemporáneos. Ahora utilizo el término «puesta en voz» y no tanto el de «performance», ya que éste ha proliferado en el campo de las artes plásticas, excediendo al arte poético en sí, aunque las fronteras de los lenguajes artísticos es algo que cada artista maneja a su mejor antojo y de acuerdo a sus aptitudes y objetivos.
Antología de Luis Bravo, Árbol veloZ (poemas 1990-1998) (1998)
En cuanto a lo que me preguntas, sobre la relación entre poesía y acción perfomática, esto ha ido variando a lo largo del tiempo en mi obra. En los primeros años realicé acciones poéticas que tuvieron una primordial estructura escénica (Ritual para 13 cuadros de lluvia, 1989, La segunda del ojo, 1993). El trabajar junto a otros artistas (bailarines, músicos, actores) me enseñó a moldear la palabra para hacerla vivir en escena, en correlación con otros lenguajes.
Ya en plena era informática produje, junto a Silvina Rusinek —y con la inspiración de la música especialmente compuesta para mis poemas por Álvaro Pasquet, amigo de la infancia—, el CD-ROM Árbol Veloz (1998),cuyo alcance poético-tecnológico fue pionero, y muy bien recepcionado internacionalmente. Allí participaron 20 artistas en fotografía, animación, pintura, diseño, música. Con ese teatrillo electrónico tuve el honor y el placer de viajar durante diez años, haciendo recitales multimediáticos pertrechado de videos y audios grabados, utilizados junto a mi voz en vivo.

DVD del recital Tamudando, grabado en vivo en la Sala Zavala Muniz
(coedición Ayuí/Yaugurú, 2010)
El más reciente de mis recitales es Tamudando (2010), grabado en DVD en un recital realizado en una de las principales salas de mi país (Zavala Muniz/Teatro Solís), y recién coeditado por el sello fonográfico Ayuí y la editorial Yaugurú. Es un recital verbo-fonético en el que la voz se hace instrumento y los instrumentos musicales hablan. La voz —que trabajamos a dúo con la excepcional vocalista Berta Pereira— es la que conduce hacia lo poético; es decir, la voz recién llega a la palabra, y a sus posibles significaciones, tras derivas fónicas y experiencias sonoras nacidas de la puesta en voz del propio texto. Es un ida y vuelta del texto escrito a la voz. En este punto la estructura teatral se ha disuelto o es apenas un cañamazo.
En paralelo, estoy realizando un repertorio sólo para voz. Algo que hago solito con mi alma y mis humildes recursos vocales, conjugando composiciones propias y de otros poetas de habla hispana que compusieron obras para ser representadas vocalmente, y que han tenido muy pocas puestas en voz por parte de nuestros propios poetas. Allí se dan cita lo verbal y lo fónico, mientras sigo comprobando que, en efecto, hay audiencias receptivas a este tipo de propuestas. Aunque también te digo que muchas veces entre los poetas más ortodoxos «de la escritura» esto genera resistencias. Igual, en estos tiempos, y porque me parece que la cosa «tamudando», de a poco se van ganando algunos oídos y ánimos antes recelosos. Es que hoy la poesía «pasa por la voz», de eso no tengo dudas, y aunque eso, insisto, no es algo nuevo, tampoco es en mi caso una estrategia de comunicación (no comulgo con la poética coloquialista de que la poesía sea «comunicación») sino una concepción más holística de la poesía en la que ambos códigos, el oral y el escrito, se retroalimenten de manera indisoluble.
Una cosa que sucede con el arte de la puesta en voz es que se produce un envión energético; así, en cada re-presentación pasa algo, hay un intercambio, de un lado y de otro se mueve algo, algo muda. Eso es lo que el poema mueve, una energía. Si esa energía entra en sintonía con el auditorio, entramos en el campo poético y la vivencia artística se da en forma plena. El poema es esa energía y su mejor resultado es una resultante perceptible. Es un poco aquello que decía Charles Olson en su proyective verse (1950) —que tanto influyó en Allen Ginsberg y en los poetas Beat norteamericanos— y es que el poema es una descarga que transmites de una manera singular ante una audiencia.
Tamudando, por el poeta Luis Bravo y Garza Mora en el Centro Cultural de España en Montevideo (2010).
Se puede apreciar la presentación de Tamudando en: http://www.youtube.com/watch?v=rthbXnLp0p0
En mi trabajo no se trata de espontaneísmo (no tengo la habilidad de la Slam poetry, ni de los payadores urbanos y raperos); lo mío es una indagación, una inmersión en formas y en técnicas que hacen al arte de la voz y de la palabra para llegar a la poesía, no para enseñarla como lo ya dicho y acabado. Es más una búsqueda expuesta de manera lúdica y sonante, que una certeza.


5. ¿Qué lecturas consideras que han sido fundamentales para ti en tu oficio de escritor, de poeta? ¿Qué poemarios o autores te han marcado y de qué manera?
He tenido algunos maestros a los que siempre reconozco en mi formación. Leí todo Shakespeare a los 16 años, y si bien no entendía, como dicen, de la misa la mitad, es factible que sin esa experiencia no hubiera comprendido el alcance de la poesía, eso que escapa al mero escrutinio del conocimiento racionalizable.

Poermario Trilce del poeta peruano César Vallejo,
que influyó en la poesía de Bravo

Tras años de verificar que mis libros eran muy diferentes entre sí, que había más de una voz en mi registro, leí a Fernando Pessoa, Álvaro de Campos, Bernardo Soares, Alberto Caeiro y Ricardo Reis, y me reconcilié con los otros de mi mismo. Aún aprendo de la diversa poesía escrita por ese mago lisboeta. Trilce fue una conmoción que me inoculó para siempre un ardor de hondura ósea, un campo abierto al verbo encarnado, desde entonces mantengo un inmenso aprecio por la poesía peruana. El sendero zen de Basho, y el folclore de los troveros de mi pago son dos formas distantes y distintas de una misma orientalidad que me nutre. La lista es larga y además no importa, como dijo del arte Antonio Machado, cuando en plena guerra civil se topó con otras urgencias que requerían del espíritu humano en primer término; ese gran Don Antonio, también Juan de Mairena y Abel Martín, a quienes hace años no visito; sepan disculpar, abuelos.
     Muchas veces vuelvo a Borges, como se vuelve al barrio de la infancia, en donde suena el tango arrabalero y una cierta filosofía del tiempo que no es sólo nostalgia sino sueño. El tiempo es eterno en la urna griega de John Keats, y efímero en los apenas 24 años de Lautréamont, dos siempre jóvenes y admirables. En otra entrevista podría nombrar a otros siete, y así sucesivamente. Esto de elegir preferencias no tiene caso ni fondo, así que sigamos: «guarda e pasa».


Algunos escritores que influyeron notablemente en Luis Bravo:
(de izq. a der.) John Keats, Conde de Lautremont y Jorge Luis Borges
6. Además de poeta, eres crítico literario, catedrático de universidad y editor. ¿Cómo has hecho para amalgamar tu trabajo en estas áreas con la escritura de poesía?, pues, como bien sabemos, el oficio de escribir es bastante absorbente.
La poesía ha sido el centro irradiador. Todo lo otro han sido trabajos en derredor. Además, el pluriempleo es una de las tantas condenas a las que sobrevivimos en nuestros países dependientes. Igualmente, es sorprendente todo lo que una sola persona puede hacer. Mi madre trabajaba ocho horas, nos daba de comer, nos amaba, y cuidaba que mi padre no tirara el dinero entre las patas de los caballos. Ella me lleva harta ventaja en hacer varias cosas importantes a la vez, se lo aseguro. No quiero ser injusto con mi padre, que también fue un infatigable bioquímico; patentó más de cien medicamentos, lo único que le gustaba el escolaso, como dice el tango. Pero luego lo dejó. Además con él, que me llevaba 50 años, pude hablar de filosofía y ciencia como nunca más lo he podido hacer con nadie. El leía esas dos disciplinas con naturalidad, mientras que yo dejé la química porque la matemática me superó.

Penúltimo poemario de Bravo, Algo pasa por la voz (2008)
7. En relación a la crítica literaria Luis, en el Perú varios medios periodísticos han limitado al máximo su sección cultural, en algunos es casi inexistente, ¿cómo ves el panorama del periodismo cultural, en particular el relacionado a la literatura (a la poesía) en Sudamérica?
Es una de las causas por las cuales dejé por años de leer los periódicos. La otra es que fui periodista de prensa escrita y de radio por años, por lo que sé muy bien todo lo que no se dice y porqué. El periodismo cultural se disolvió en el aire del neoliberalismo de los años noventa. No veo  que los protosocialismos del siglo XXI estén ocupados en cambiar ese rumbo, sino en controlar a la prensa para sus propios intereses. La cultura debe expresarse libremente, sin cortapisas, pero a su vez tiene que tener los espacios para hacerlo. Lo demás, ya sea la censura gubernamental o el libre mercado, es puro control social del poder de turno.


8. Durante la década pasada, en el 2000, en el Perú se dio un boom en cuanto a la aparición de editoriales independientes comúnmente dirigidas por jóvenes universitarios, lo que permitió que se dieran a conocer a varios poetas nóveles que empezaron a publicar en dicha época, muchas de esas editoriales ya no existen. ¿Sucedió algo similar en Uruguay? ¿Las editoriales uruguayas publican también a los nóveles, o van a lo seguro, a los consagrados?
Las experiencias editoriales alternativas se dieron en mi país en los años ochenta, como la del «grupo Uno», hasta mediados de los noventa. Luego vino la marejada mercantil. Recién hacia el 2005 otros jóvenes tomaron la posta y abrieron nuevas editoriales para airear el mercado. Pero el mercado ya había expulsado no a los poetas sino a la poesía al exilio.
Hoy nuevamente tenemos algunas tozudas experiencias de editoriales que dan lugar a la poesía —Estuario, Yaugurú, La Cartonera, Ático, entre otras—, mientras las megaeditoriales internacionales inundan las vitrinas con basura impresa, convirtiendo a las librerías en hipermercados en los que, muchas veces, encontrar literatura es una ardua tarea.

1era Bienal Metropolitana de Poesía y
II Festival Internacional en Uruguay La poesía vale un Perú (2006),
festival en el que el Perú fue el país homenajeado
9. Luis, eres uno de los poetas invitados al Primer Festival Internacional de Poesía de Lima (FIPLima), el que será un evento inédito por sus características en nuestro país. Habiendo asistido a numerosos recitales y festivales de este tipo, ¿qué expectativas tienes en relación al festival? ¿Qué opinas de la inserción del Perú, y por ahora de su capital Lima, al circuito internacional de festivales de poesía?
Como te decía, tengo un enorme aprecio por la poesía peruana, la actual y la que hace a su tradición. De hecho, coorganicé en 2006 en mi país un segundo festival internacional (el primero lo hicimos en 1993) que tuvo como centro esa tradición y que se tituló, justamente, La poesía vale un Perú.
     Pienso que Perú le haría justicia a su propia poesía si, en efecto, lograra insertar a Lima, y a otras ciudades de su rico territorio cultural, en el circuito de los festivales internacionales de poesía. Ahora, con sólo mirar la lista de invitados a este primer festival en Lima, te puedo decir que, de lograrse, estaremos ante un evento poético de primera magnitud, como hace mucho no acontece. Será toda una celebración de la lengua poética. Ojalá que las autoridades culturales de tu país valoren el rico patrimonio que se gesta en una reunión de poesía como la que se está programando para el próximo mes de abril de 2012.  

El poeta Luis Bravo recitando "Hipogrifo" en el Festival Internacional de Poesía
de Medellín - Colombia en el año 2009.
Se puede apreciar en: http://www.youtube.com/revistaprometeo#p/u/2/l84_CxeOTC8
10. Para concluir, ¿te encuentras próximo a publicar un nuevo poemario, quizá estés terminando algún nuevo proyecto literario del que nos puedas hablar en primicia?
Me encuentro próximo a presentar en el marco del Festival de Poesía de Lima un libro que me llevó años de investigación y reflexión sobre la poesía de mi país. Se titula Voz y palabra: historia transversal de la poesía uruguaya 1950-1973. Difundirlo, en una conferencia o en futuros seminarios universitarios, es mi proyecto más cercano y al que pienso dedicar varios meses de este año.
Será un honor para mí, que la primera presentación de ese libro se produzca en Lima, incluso antes que en mi propio país. Aparte de eso, preparo dos antologías de poesía uruguaya, una para Chile y otra para México, a ver si este año salen ambas, que además cubren distintos períodos.
A la vez, preparo dos libros más con poemas que he venido escribiendo durante años, a ver si logro sacarlos de ese laberinto de infinitas versiones en el que es posible termine perdiéndose la semilla del poema mismo.


Biodata
Luis Bravo. Montevideo - Uruguay, 1957. Ha publicado en poesía: Horizonte mudo (1980), Puesto encima el corazón en llamas (1984), Lluvia (1988), Gabardina a la sombra del laúd (1989), Árbol Veloz (1998), Liquen (2003), Tarja (2004), Algo pasa por la voz (2008), Tamudando (2010). En ensayo: Nómades y prófugos/Entrevistas literarias (2002), Escrituras visionarias / literaturas iberoamericanas (2007), Obra Junta, antología anotada del poeta Ibero Gutiérrez (2008), Los papeles de Juan Morgan / Narrativa completa de Julio Inverso (2010), Voz y palabra: historia transversal de la poesía uruguaya: 1950-1973 (2012), entre otros.

domingo, marzo 25, 2012

Entrevista al poeta Carlo Bordini: «Amo, profundamente, el amor que los latinoamericanos tienen por la poesía»


El poeta italiano Carlo Bordini
Foto: Dino Ignati

Por: Mario Pera


Carlo Bordini es uno de los poetas italianos de mayor reconocimiento en la actualidad, es un poeta autobiográfico, que practica lo que los críticos han denominado «poesía narrativa», imbuyendo a su lírica de una voz sutil pero implacable, destacando por su ironía y su sinceridad. La turbación psicológica y la soledad, son otros temas recurrentes en su obra poética, los que expone con una cruda naturalidad.
     A la fecha, ha publicado diez poemarios, tres libros en prosa y una novela. Su poesía ha sido traducida a varios idiomas, y ha participado en varios encuentros y festivales de poesía alrededor del mundo.
Durante la década del 60 del siglo pasado, fue un activo militante trotskista. Actualmente, además de dedicarse a escribir poesía, se desarrolla como periodista y catedrático del Departamento de Estudios Históricos en el que dicta el curso de Historia moderna en la Universidad La Sapienza de Roma, con una especialidad en historia de la familia y del amor.
Bordini ha sido, además, editor de los libros: Desde el fondo, la poesía de los marginales, (editado con Antonio Veneziani, 1era ed. 1978 y 2da ed. 2007) y Renault 4, escritores en Roma antes de la muerte de Moro (editado con Andrea di Consoli, 2007).
Sin duda, se trata de uno de los principales poetas italianos contemporáneos y, en esta entrevista, nos permite conocer de cerca sus puntos de vista.

1. Carlo, ¿cómo te vinculaste a la poesía?, ¿la lectura de algún poemario, o la obra de algún autor en particular te animó a escribir poesía?
En realidad, empecé a escribir poesía por razones existenciales, no literarias. Leía, claro, pero no fue la lectura de la poesía lo que me impulsó a escribir, sino la necesidad de clarificarme a mí mismo la vida. Y me di cuenta de que los pocos amigos que leían mis primeros poemas, encontraban una explicación a su propia vida.
De todas maneras, al poeta que más he amado, amo e influyó en mí es Apollinaire.
Tercer poemario de Bordini,
Estrategia (1981)
2. Publicaste tu primer poemario en 1975, cuando tenías 37 años. Es cierto que no hay una edad precisa comenzar a publicar, pero la poesía, en muchos casos, deriva de un impulso juvenil. ¿A qué se debe que iniciaras tus publicaciones de poesía a una edad para algunos «avanzada»?, ¿es porque preferiste esperar a madurar tu expresión como poeta o fue algo circunstancial?
He empleado muchos años de mi vida en ser un militante político. Empecé escribiendo desde muy joven; después rechacé la escritura, pensando que era más útil un mediocre revolucionario, que un buen escritor.
Después de ese periodo de militancia, reempecé a escribir. Por eso, mi primera publicación fue tan tardía.
Sasso (2008), poemario de Carlo Bordini

3. ¿Consideras que tu poesía ha evolucionado desde que publicaste tu primer poemario en 1975? ¿De qué manera se ha dado ese cambio, quizás en los temas, en la forma de expresión?
En 1975, escribía una poesía muy ideológica; tuve la necesidad de liberarme de ese condicionamiento, y lo hice por un periodo, escribiendo poemas muy cortos y borrando mucho. Fue, para mí, una necesaria depuración.

4. El oficio de escribir demanda mucho tiempo y dedicación, ¿cómo has logrado combinar tu trabajo como periodista y docente en la Universidad La Sapienza de Roma con tu oficio como poeta para conseguir el equilibro que te permita desarrollar ambos trabajos?
No se vive de la poesía; la universidad fue un buen compromiso. Nunca fui periodista (tal vez ocasionalmente, escribiendo sobre poesía). He elegido estudiar y enseñar historia y no literatura, porque no amo la frialdad de ciertos medios académicos en el campo literario. El estudio de la historia me ayudó mucho, además, a comprender la vida.
Carlo Bordini rodeado por poetas y traductoras en el
Festival Internacional de Poesía de Medellín en el 2011
5. La poesía es arte, pero también puede servir para denunciar problemas sociales. ¿Consideras que la poesía tiene alguna función social? ¿La poesía, como expresión artística, debe involucrarse en la denuncia de los distintos problemas de nuestras sociedades?
No tengo nada en contra de la poesía social; el problema es que la mayoría de la poesía social es retórica, y repite lugares comunes. Es un género muy difícil de practicar.
Personalmente, creo que un poeta social tiene que ser siempre un poco herético, no debe repetir los slogans (aunque sean justos). Amo mucho la poesía social de Pasolini, porque Pasolini es siempre herético, está siempre contra la «línea del partido», descubre constantemente realidades insospechadas.


Novela de Bordini:
Gustavo, una enfermedad mental (2006)
 
7. Carlo, he leído que eres un conocedor de la poesía latinoamericana, ¿qué características esenciales encuentras entre la poesía latinoamericana y la poesía europea? Además, has dicho de la poesía que: la poesia è un piatto povero (‘la poesía es el plato de un hombre pobre’), ¿a qué te refieres con esta frase?
Amo la poesía latinoamericana (aunque no la conozco a profundidad), porque me parece que tiene una fuerza y un vigor que la poesía europea, en parte, ha perdido. Amo, profundamente, el amor que los latinoamericanos tienen por la poesía...
Cuando digo: la poesia è un piatto povero, pienso en los grandes platos pobres que la humanidad inventó; hay algo genial, la humanidad inventó platos muy ricos con medios muy pobres. La poesía, entre las otras artes, es la que necesita de menos medios materiales, es lenguaje concentrado, puede expresar un mundo con pocas palabras y un lápiz.

8. ¿Conoces algo de la poesía peruana? ¿Tienes predilección por algún la obra de algún poeta o poetas peruanos?
Lamentablemente, no tengo un conocimiento específico de la poesía peruana.

Último poemario de Carlo Bordini,
Los constructores de volcanes (2010)
9. Vas a participar en el Primer Festival Internacional de Poesía de Lima, un evento inédito en el Perú. ¿Qué expectativas tienes en torno a la realización de este festival?
Tengo la sensación de que el Festival de Poesía de Lima, está siendo organizado con una gran pasión y un gran amor por la verdad y la poesía. Tengo la sensación de que es puro...

 
10. Finalmente Carlo, ¿tienes algún proyecto de publicación, algún poemario, del que nos puedas hablar en primicia?
En el 2010, se publicó un libro con todos mis poemas titulado I costruttori di vulcani, poesie 1975-2010, editado por Luca Sossella editore.
     En poco tiempo, va a salir un e-book en italiano y en inglés con una selección de mi poesía titulado I gesti - Gestures, editado por Zona de Génova. Aún no he publicado un libro en español, pero tengo muchos poemas traducidos a ese idioma. He impreso en Italia un pequeño opúsculo en español que llevo a los festivales.
El poeta Carlo Bordini, leyendo



Biodata
Carlo Bordini. Roma – Italia, 1938. Ha publicado en poesía: Extraña categoría (1975), Poesías ligeras (1981), Estrategia (1981), Peligro (1984), Comer (1995), Polvo (1999), Antología: Peligro, Poesías 1975-2001 (2004), Purpureo néctar (2006), Sasso (2008) y, en el 2010, se reunió su poesía en Los constructores de volcanes - poemas 1975-2010 (2010, ed. Luca Sossella); en prosa: Manual de autodestrucción (1era. Ed. 1998 y 2da. Ed. 2004), Piezas de recambio (2003) y No es un juego, apuntes de viaje sobre la poesía de América Latina (2008); y en novela: Gustavo, una enfermedad mental (2006).

Algunos poemas de Carlo Bordini, pueden ser leídos en los siguientes links:
-   Antología poética: www.poesia2punto0.com
-   Poemas varios en italiano, inglés, francés y español: http://www.dormirajamais.org/

jueves, marzo 22, 2012

Francis Catalano: «En poesía, me gusta la idea de un objeto construido»

El poeta canadiense Francis Catalano
Foto de: Claude-Simon Langois

Por: Mario Pera
Traducción: Maud Yvinec

De origen italiano – quebequense, el poeta canadiense Francis Catalano se proyecta como una de las principales voces líricas de su país. Estudió Artes en la Universidad de Québec – Montreal, donde también obtuvo una maestría en estudios Literarios. En 1986, obtuvo una beca del Ministerios de Asuntos Exteriores italiano que le permitió viajar a la capital italiana a estudiar Literatura italiana en la Universidad de Roma.
     En la década de los 80 del siglo pasado, fue uno de los cofundadores de la revista Afluencia, vinculándose a la realización de eventos literarios como Poesía Ciudad Abierta y Poesía-Minuto y Écrithôthon.
Además de poeta y ensayista, se ha desempeñado como traductor, habiendo traducido al francés el poemario Instructions pour la lecture d’un journal (‘Instrucciones para la lectura de un periódico’, de Valerio Magrelli), y habiendo escrito Le Vase brisé (‘El florero roto’), ensayo sobre la obra del poeta italiano Valerio Magrelli; por esta última traducción, publicada en el año 2005, recibió el Premio John Glassco de traducción literaria del 2006. Ha traducido, asimismo, a otros escritores italianos contemporáneos como Pier Vittorio Tondelli, Edoardo Sanguineti o Mario Luzi. Actualmente, pertenece al consejo editorial de la revista Exit.
En el 2010, Catalano se hizo merecedor del Gran Premio Quebecor del 26º Festival Internacional de Poesía de Trois-Rivières. Sin duda, se trata de uno de los principales referentes de la poesía contemporánea canadiense, por resulta interesante compartir con el público algunas de sus opiniones y de sus experiencias como escritor.



1. Francis, ¿cómo comienza tu vínculo con la poesía, con la lectura de esta y con su escritura?
Fue cuando debía tener 11 ó 12 años. En el colegio, el profesor de francés nos pidió que escribiéramos un texto sobre algún tema de nuestra elección. Entonces, escribí un texto que jugaba con las palabras «toit» y «toi» (‘techo’ y ‘tú’). Gracias a ese ejercicio me gané la simpatía del profesor y la de los otros alumnos. En aquel momento, no entendí que se trataba de mi primer contacto con la poesía.
Después, hacia los 15 años, escribí mis primeros poemas para seducir a una chica. Me acuerdo de los primeros versos: «en un elevador/o en algún otro lugar (…)». Y funcionó. Con esa chica rompimos al poco tiempo, pero enamoré de la poesía y le fui fiel. Más o menos al mismo tiempo, descubrí a Arthur Rimbaud y desde ese momento no dejé de leer poesía.


El poeta Catalano leyendo su poesía en Lion d'Or (Montreal),
con motivo de la celebración del 10mo aniversario de la revista Exit

2. Con relación a tu forma de trabajo, ¿cómo elaboras tus poemarios? ¿Determinas un tema, planificas una estructura y escribes los poemas para cumplir con esa estructura, o solo escribes y luego reúnes los poemas dándole una unidad temporal a cada poemario?
Escribo «libros de poemas» más que «poemarios». Digo esto, porque la imagen que se tiene de un poemario, es algo que se recolecta, que se recoge, como flores esparcidas en un campo para después hacer un ramo (en francés también decimos «florilegio» para hablar de un «poemario»). Escribo libros de poemas, puesto que cada uno de mis libros corresponde a un determinado tema, que a menudo es un concepto. Pero, en función del libro, mi enfoque siempre es distinto.
Antología del poeta: Panoptikon (2005)

A veces, se me ocurre primero el título del libro. Este fue el de mi cuarto libro: Panoptikon. Encontré esta palabra por primera vez en un poema de Ezra Pound. Esta nueva palabra, y el concepto del panóptico que se deriva de ésta, se me revelaron. Leí sobre el tema, y escribí bastantes poemas que remiten cada uno al concepto del panóptico (que significa, literalmente, «que lo ve todo» y es, en realidad, un sistema de vigilancia). En nuestras sociedades de alta tecnología, este concepto funciona totalmente. Entonces, escribí poemas sobre la televisión, las computadoras, el internet, los bancos, hasta sobre las ecografías. Puesto que incluso, antes de nacer, desde el vientre de nuestra madre, podemos ser observados por nuestros padres y nuestra imagen puede ser grabada en un disco duro.
En poesía, me gusta la idea de un objeto construido. La idea de que se puede escoger cualquier poema al azar y que, dicho poema, puede reflejar el libro entero. La idea de las fractales en física. Cada parte contiene la totalidad. Lo mismo con Index. Se trata de un libro sobre América (siendo la x de Index, la tachadura de «l’Inde» —la India—, esa tierra que Colón creía haber descubierto, equivocándose), desde los orígenes (primero, un tiempo geológico, después, la llegada de los humanos por el estrecho de Bering) hasta la toma de posesión del territorio por los Británicos (en 1760). Se trata de un viaje en el tiempo a bordo del Poema… y cada poema en este proyecto se refiere a los indígenas, es decir, a esta huella todavía legible que dejó el hombre, y que se reconoce cuando todavía hoy miramos los paisajes y la naturaleza salvaje.
De manera general, me gusta la idea de que exista una interconexión entre cada uno de mis libros, tal y como existe un vínculo indisoluble entre cada uno de mis poemas al interior de cada uno de mis libros. Cuando deje de escribir (lo que no pienso hacer), me gustaría que mis libros conformaran un Todo indivisible.


Segundo poemario de Francis Catalano, Index (2001)

3. En relación a la poesía hoy en día se publica en tu país, Canadá, ¿cómo ves el nivel de la poesía canadiense contemporánea?
Puedo hablar sobre todo de la poesía quebequense, que se publica en Quebec y en francés. Canadá es un país muy grande, 09 de sus 10 provincias son anglófonas. Los idiomas oficiales en Canadá son el inglés, el francés y las lenguas autóctonas (algonquino, iroqués, inuit). Pero a causa de su posición geográfica y demográfica, Canadá tiene sobre todo una consonancia inglesa.
Esta es la originalidad de Quebec, el único baluarte en América en que todavía se habla francés. Esta marginalidad es una fuerza, porque diferencia a Quebec y a los quebequenses del resto de los canadienses, los cuales, por ejemplo, se confunden a menudo con los estadounidenses por el idioma…
Desde siempre, la cultura quebequense oscila entre las influencias que vienen de Francia y de los Estados Unidos de América. Esta doble pertenencia (Francia por el idioma y EE.UU. por el territorio) se refleja en nuestra literatura. Los poetas escriben en francés realidades americanas que comparte un mundo anglosajón. Escribir poesía, o cualquier otro género literario, en francés, se parece a menudo a un tipo de resistencia. Queda de modo inconsciente. Cuando escribo, escribo en mi idioma materno, y se acabó. Pero global e inconscientemente, pongo una piedra más al deseo de afirmación, y sigo con la construcción del edificio en mi lengua materna.


Me horroriza (2002), tercer poemario de Catalano

4. Además de la posibilidad de expresarte artísticamente, ¿consideras que la poesía te ha brindado algo más como persona? ¿Imaginas cómo hubiera sido tu vida si no te dedicaras a la poesía?
Si no me hubiera dedicado a la poesía, probablemente hubiera sido astronauta o astrofísico, investigador en microbiología o en física quántica, beisbolista (probablemente lanzador), reparador de ascensores, flautista en una orquestra sinfónica o mago. No sé, exactamente. Eso sí, en cada una de estas disciplinas, me habría esforzado al extremo y habría intentado innovar en la materia. En vez de descubrir nuevas estrellas, o un antídoto contra el mal, invento suites poéticas, hago aparecer sensaciones, hasta el momento, invisibles gracias a las palabras.
Esta extraña postura que consiste en escribir poesía todavía en el siglo XXI, me permitió llegar a ser lo que soy. Esta necesidad interior me transformó como persona, por supuesto. Pero sobre todo, transformó la visión que los otros tienen de mí. Ser un escritor menor (es lo que soy), de un género menor (la poesía), en una literatura menor (la literatura quebequense, o canadiense) me motiva a nivel personal. Allí es donde, a mi parecer, está la mayor probabilidad de encontrar las perlas más preciosas. La literatura latinoamericana es un buen ejemplo de ello.


Instructions pour la lecture d'un journal, traducción de Francis Catalano
del poeta italiano Valerio Magrelli,
traducción por la que ganó el Premio John Glassco en 2006

5. En el año 2006, ganaste el premio John Glassco para traducción literaria por tu traducción de Instructions pour la lecture d'un journal, del poeta italiano Valerio Magrelli. ¿Cuánto influye en tu trabajo como traductor de poesía el hecho de que seas poeta? ¿Es más fácil traducir poesía para un poeta que para alguien que no la escribe?
Creo que los seres humanos, en la vida cotidiana, se encuentran continuamente en situación de traducción. Todo el tiempo traducimos, si efectivamente traducir es interpretar y convertir una cosa en otra. Cuando vemos, el ojo traduce la luz en la corteza y aparece la visión; cuando leo, convierto símbolos abstractos (letras, palabras) en significantes e imágenes. Pensándolo bien, hay algo del orden de la magia que opera cuando escribimos, cuando leemos, cuando traducimos.
Por lo tanto, escribir es traducir. Cuando escribo un poema, traduzco a mi idioma materno un idioma desconocido que está tocando la puerta. Creo que en cada poeta, hay un traductor de poesía en potencia, lo cual no es necesariamente el caso al revés. Para traducir poesía, no sólo hace falta ser sensible a las significaciones propuestas en el idioma de origen, sino también reconocer los ritmos, las sonoridades, diría el aliento del poema de origen, lo cual es más difícil. Pero, ante todo, es necesario creer en la traducibilidad del poema. Lo cual no es evidente.
Cuando veo un a un prestidigitador hacer aparecer conejos en un sombrero, creo lo que veo, sabiendo, al mismo tiempo, que se trata de un truco. Del mismo modo, creo que un poema es traducible de un idioma a otro, aunque en dicha operación se esconde un engaño, un truco. Todo el espectáculo de la traducción termina siendo una ilusión.


El poeta Francis Catalano

6. En el Perú es difícil encontrar publicaciones de poetas canadienses, por ello, la poesía de tu país es poco conocida en nuestro país. En relación a ello, ¿qué autor o autores canadienses nos recomendarías para conocer la tradición poética de tu país? ¿Hay algún autor o autores imprescindibles?
Por motivos que desconozco, los autores canadienses ingleses son más conocidos en el extranjero que los autores quebequenses, inclusive tienen, a veces, fama internacional. Pienso en Margaret Artwood, Morcedai Richler o Leonard Cohen, quienes, dicho sea de paso (por lo menos Richler y Cohen) nacieron en Montreal.
Entre los poetas quebequenses francófonos, empezaría con Émile Nelligan, un poeta de finales del XIX que escribió la totalidad de su obra a los veinte años (se trata de nuestro Rimbaud). Entre los imprescindibles, notemos a Hector de Saint-Denys Garneau y a Anne Hébert; la entrada en la modernidad con Claude Gauvreau, firmante de un manifiesto artístico titulado Le refus global (‘El rechazo global’) (1948), Paul-Marie Lapointe, Rolan Giguère; después, los poetas de la identidad nacional gravitando alrededor de las ediciones de L’Hexagone, Gaston Miron, Gérald Godin, Paul Chamberland.


Catalano en el Festival Internacional de Poesía de Trois-Rivieres del 2010.
En esa ocasión, Catalano se hizo merecedor del Premio Quebecor FIPTR

7. Vas a participar como poeta invitado en el Primer Festival Internacional de Poesía de Lima de este año. ¿Qué expectativas tienes en torno al mismo? ¿Qué opinas de los festivales de poesía?
Espero descubrir nuevas voces y tal vez, si es posible, ayudar a difundirlas aquí [en Canadá]. Conocemos bastante mal la poesía que se escribe actualmente en Perú. Y en el Perú, se conoce bastante mal la poesía que se escribe en Quebec. Sería interesante ver una colaboración entre poetas peruanos y quebequenses, bajo la forma de una publicación. Los festivales de poesía, sobre todo, sirven para esto, acercar lo que está lejos.


Último poemario de Catalano, qu'une lueur des lieux (2010)


8. Finalmente Francis, ¿tienes algún nuevo proyecto poético en espera de publicación?, ¿te encuentras trabajando algún nuevo poemario o traducción?
Justo acabo de entregar a mi editor un libro de poemas titulado Où les espaces s’appuient (‘Donde los espacios se apoyan’) (el título viene de un verso de Sylvia Plath, una poeta estadounidense). Son poemas escritos durante viajes a California, Costa Rica, Nueva York, España, etc. Me gusta mucho escribir viajando. Los viajes me estimulan, «forman la juventud», y ¡los poemas! Quizás añadiré una parte «Perú», si encuentro tiempo para escribir durante el Festival de Lima.
También, otro libro de poemas titulado simplemente Météo, agrupados por estaciones; estos poemas tratan del clima, de su efecto sobre las personas y su humor, de los cambios climáticos causados por las desenfrenadas necesidades del hombre de pensar en términos económicos.
Y una primera novela, que se publicará este otoño y se titula On achève parfois ses romans en Italie (‘A veces uno termina sus novelas en Italia’). Se trata de una novela poética, en todo caso, de una autoficción que trata sobre la experiencia de un joven becario que está en Roma por primera vez, y cuenta lo que descubre en este Nuevo Mundo... bueno, «Nuevo» para él...





Biodata.
Francis Catalano. Montreal – Canadá, 1961. Ha publicado en poesía: Romamor (1999), Index (2001), M’atterres (2002), Panoptikon (antología, 2005) y qu’une lueur des lieux (2010).